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06 de Octubre de 2022 Actualidad

Big Ben: el increíble proceso de reparación de uno de los relojes más famosos

reparación del Big Ben

Ni las marcas más reconocidas como Rolex, Omega o Cartier cuentan con tanta popularidad como el reloj de la torre Big Ben. Ubicado en el costado noreste del Palacio de Westminster en Londres, este icono de la cultura mundial es una de las mayores obras de ingeniería relojera debido a su impresionante tamaño y al milimétrico mecanismo interno que ha permitido su funcionamiento desde hace más de 100 años. Dicen que toda persona con prestigio necesita contar con un buen reloj de lujo ajustado a su muñeca, por lo que no es de extrañar que Londres, una de las capitales más famosas del mundo, cuente con un reloj de lujo en la mismísima sede del parlamento del Reino Unido, demostrando así lo invaluable que son estas piezas para una cultura cuyos lemas están marcados por el estilo, la puntualidad y la elegancia. 


Como toda pieza de la mejor relojería, el Big Ben ha perdurado más de un siglo en funcionamiento gracias a la calidad de sus componentes y a las distintas reparaciones de cuidado que han procurado mantener en óptimas condiciones este símbolo de Londres y de todos los amantes del lujo que vemos en un reloj mucho más que un accesorio a juego para medir el tiempo. Hoy queremos contarte cómo fue el proceso de restauración del reloj del Big Ben que luego de 5 años de trabajos detallados y minuciosos hoy vuelve a brillar como el emblema de Londres y del mundo relojero, ¡no te pierdas esta nota de Oficina del tiempo y hablemos de relojes!

 

Big Ben: Historia del reloj más grande del mundo

 

El Big Ben, también conocido como el reloj de la torre o más recientemente como la torre de Isabel, es una majestuosa y singular obra relojera de cuatro caras que goza con la popularidad de ser la más grande y prestigiosa de todo el mundo. Con una altura de 106 metros, la torre del Big Ben comenzó a construirse en 1843 como parte de la remodelación del antiguo Palacio de Westminster que había sido consumido por un incendio años atrás, pero no fue hasta 1885 cuando la reina Victoria pidió que se instalara un reloj en la torre para que ella pudiera verlo desde Palacio de Buckingham y así saber la hora exacta en la que los miembros de parlamento se reunieran al interior de la sede legislativa. 

 

Encabezadas por un marco dorado en el que se lee la inscripción “Dios guarde a nuestra Reina Victoria I", las 4 estructuras circulares del reloj están conformadas por 7 metros de hierro fundido que contienen 312 piezas de cristal que forman un vitral blanco. Aunque su parte externa es imponente y puede verse con facilidad desde distintas partes de Londres, su parte más llamativa se encuentra al interior y es el mecanismo de precisión que utiliza un sistema de escape de gravedad para medir los segundos a través de un péndulo que oscila interminablemente. Las campanas del Big Ben también son un elemento icónico que armoniza el ambiente londinense durante las diferentes horas del día, por lo que no es raro que este singular sonido haya estado presente en conmemoraciones tan importantes como lo son el día del Recuerdo en el que se conmemora el final de la primera guerra mundial, el funeral del rey Jorge VI, el año nuevo, entre otras fechas significativas.

 

Reparación de la famosa torre del Big Ben

 

Si quieres saber qué que es el Big Ben dentro de la vida cotidiana de cientos de personas que hacen uso de él en una de las ciudades más movidas del mundo, solo basta con detenerlo durante un par de horas para sentir la ausencia de una de las nociones más importantes para la cultura londinense: el tiempo. Aunque el reloj del Big Ben se ha detenido en contadas ocasiones por problemas metereológicos o rutinas de inspección, la reparación que comenzó en el 2017 y que se extendió hasta el 2022 implicó una parálisis completa de este monumento durante los últimos 5 años.

 

La reparación del Big Ben se llevó a cabo dentro de un interés por remodelar y actualizar algunas de las piezas del artefacto con tal de seguir garantizando su funcionalidad y asegurar así las mejores condiciones dentro de su mecanismo durante un siglo más. Los trabajos de restauración costaron una suma que oscila entre los 100 millones de dólares que fueron utilizados para crear un asesor que facilite el acceso al interior de la torre y examinar cada una de las 3000 piezas que integran este artefacto de alta relojería. La Cumbria Clock Company fue la encargada de desmontar y verificar el funcionamiento de cada una de las piezas de este histórico reloj, por lo que este trabajo no pudo haber quedado en mejores manos. Esto explica la decisión de poner dos contrapesos que son prácticamente invisibles en la parte interna de las manecillas con la finalidad de evitar que estas se doblen con el tiempo por las frías condiciones meteorológicas que son usuales en la ciudad del Reino Unido.

 

Sin duda alguna no debió ser fácil estar detrás de esta restauración que implicó un trabajo manual de fina ingeniería, pero al día de hoy podemos estar seguros de que las campanas del Big Ben seguirán sonando por mucho más tiempo en su singular melodía de cuatro cuartos, mientras sus imponentes manecillas no dejarán de resplandecer hora tras hora unificando en un solo elemento el tiempo de los londinenses.

 

La Oficina del tiempo es un blog de relojes en el que encontrarás las últimas actualizaciones dentro de este apasionante mundo que mezcla a la perfección la eficiencia, el lujo y el estilo que hacen parte de estos objetos de la más alta sofisticación con los que medimos el paso del tiempo y recordamos los mejores momentos mientras nos proyectamos en los logros del futuro. ¡Suscríbete para que no te pierdas ninguna de nuestras notas!

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